Carta de un olvido
Mi amor, si, me atrevo a llamarte así porque es lo que eres, mi amor. ¿Qué puedo decirte? Me parece tan irreal la situación, digna de novela de las ocho…. No sabes de mí, ni tampoco que me quisiste (aunque quiero creer que a pesar de la niebla de tu memoria, hay un vestigio de ese cariño).
Te seré sincera, la primera vez pensé que era una broma pesada de tu parte, pero sé que no te gustan esas bromas ni tampoco lo harías por hacerme llorar. Fue difícil, no lo niego…. Notar que era real ese olvido, esa desaparición de tus memorias… no sólo yo, sino muchas otras cosas. Pero, soy terca y te amo demasiado cómo para rendirme. Sé que no es la primera vez que tu memoria falla y yo… yo estoy acostumbrada a que me olviden.
No te mentiré, no soy la mejor ni la más bonita…. No tengo el tipo de belleza estándar. Eso me hace especial ¡Viva yo!
Sé que eres un hombre ocupado, muy amable y profesional. Eres guapo, reconocido por tus logros cómo médico, te gustan los niños… ¡Todo un fetiche para las mujeres! A mi no me extraña que te hagan ojitos y te den tarjetitas.
Tengo miedo, amor. No miedo a que me olvides, sino miedo a que no quieras conocerme de nuevo…. Que pienses que estoy jugando, que es una broma pesada…. ¡Jamás me atrevería a hacerte algo así! No sabes cómo he temblado al escribirte cuándo me has olvidado, ni idea tienes de cuánto lloré, ni las veces que me decía a mí misma “Ya no le digas más…. Mejor así, no lo incomodas”
Pero…. Pero no puedo evitar querer saber de tí y de Martina. ¿Por qué? Porque los amo, porque me preocupan…. Porque soy así. Porque ya dolía de por si el estar lejos, cómo para preguntarme cada día si es que me sigues recordando.
A pesar de eso, agradezco que de todo lo que pudiste olvidar, haya sido yo y no la nena… Porque ella te necesita mucho más que yo, ha pasado por tanto y tú eres el mejor papá del mundo mundial. ¿Recuerdas cuándo supiste la verdad? Pobre de tí, amor… Estabas tan nervioso pensando que ella no te querría y yo te he dicho que de seguro te adoraría con lo chulísimo que eres ¡Lloré de felicidad cuándo me contaste que te llamó “Papá” y te dejó todo embarrado de chocolate! Pasamos toda la noche viendo juguetes, y un nuevo señor botones para ella y al final decidimos que un tigre era mejor para cuidarla. Cuándo ha recaído, me he preocupado tanto…. Chiquita, tan débil que estaba y tú no te despegaste de su lado. Yo le conté el cuento que es sólo para ella, mediante el micrófono. (Siempre se queja de que papá no sabe hacer las voces). Me alegró haberla podido divertir así ¿No te lo he dicho ya? Para mí, es mi nena…. La quiero muchísimo.
También sobre tu salud, no creas que no me preocupo, mi vida. No sabes cómo me trepé por las paredes cuándo me enteré de que tuvieron que operarte de emergencia. ¡Lo que hubiera dado por estar cerca, mimarte mucho cómo debe de ser! Y qué decirte de la vez que casi te mueres de neumonía….. ¡Si no fuera por Martina, tan chula, tan inteligente que es para meterse a tu msn y avisarme….. No quiero ni pensar en qué pudo pasar, en serio que no!
Soy así, cariño…. Me preocupo por ustedes. No soy de mucha utilidad, pero puedo decirte que siempre estaré ahí para ustedes
Podría pasarme diciéndote muchas cosas, mi amor…. Muchísimas. Sé que me preguntarás muchas cosas, que dudarás de otras, que sentirás curiosidad. Bien lo sé. Pero… ¿Sabes? Creo que este tipo de cosas son las que le dan sazón a la vida. ¿No crees?
No te pido que me recuerdes, ni me reconozcas… Sólo… Sólo conóceme de nuevo.