El seguro

Las nuevas políticas del banco requerían que activara un seguro de vida al abrir su cuenta. Cómo beneficiario puso a un pariente cercano, alguien con quién creció. Tramitó todo con paciencia, a ritmo autómata sacó sus credenciales y documentos que acreditaban su identidad. Escuchó atentamente al gerente cuándo dijo que en caso de muerte natural, al beneficiario le otorgarían $500,000 y en caso de muerte natural, $250,000. Repartió firmas, una tras otra. Una vez que terminó, le entregaron la documentación en una carpeta café. Un apretón de manos y eso fue todo. Caminaba con paso lento ,releyendo las cláusulas de nuevo. Suspiró, cerrando la carpeta mientras negaba con la cabeza, en silencio. Ningún seguro abarca el morir de amor cómo causa natural ni accidental.

Leave a Reply