La vida es una canción…. O a veces cómo una película…. O simplemente, un cuento.
En este punto de mi vida, si hago retrospectiva, y veo a mi yo de 16 años, preocupada por todo lo que pasaba y no entendía, le diría sin duda que habrán tiempos mejores, personas mejores. Le daría quizás, el consuelo de que va a encontrar aquello que le hacía falta en ese inmenso vacío del corazón. Contaría acerca de la princesa que no se enamoró del príncipe, pero sí del rey. No podría ser tan cruel cómo no advertirle que necesitará fortaleza, cómo nunca antes, para enfrentar lo inesperado…. Recordarle que el villano no es siempre el más obvio. Que la princesa no es siempre la que espera sentada en la torre, sino que puede domar al dragón y patear al príncipe fastidioso para comenzar su cruzada personal. Hacerle notar que no sólo puede imaginar cómo se siente, sino también volar con sus propias alas.
Le recordaría que existen encantamientos, pruebas y miles de artiulgios más. La distancia se acorta gracias a las alas, pero el dolor se aminora por la fuerza de su coraje, de su corazón. Cuándo llegue a dónde está el rey, él no recordará haberla encontrado en el bosque aquella vez, ni haber curado sus alas……. No sabrá su nombre ni tampoco que hubo un tiempo en que se amaron. Ni siquiera tendrá presente los castillos en el aire que mandó a construir para ella. Y la princesa, querrá llorar, sentirá morir… por un momento, pues si recorrió tantos kilómetros, enfrentó iguanas gigantes malditas, repateó al príncipe fastidioso, esperó tanto, tanto para ver a su adorado rey, no dudará en que puede lograr que recuerde a la niña de ojos misteriosos, traviesa y a la que le hizo una promesa aquella vez. Porque no es una princesa cualquiera, porque no es una persona cualquiera; porque es la más fiel y apasionada tigresa.
Eso, eso le contaría a mi yo de 16 años…. para que se acordara de ello muchos años después, cuándo la indiferencia del rey le golpee de lleno y no duela. Para que así, ella no dude en romper maleficios y cualquier norma que le impida reclamarlo cómo suyo a la primera oportunidad…. Para que pueda verlo a los ojos con una sonrisa y acto seguido caminar hacia él, tomarlo de la corbata, besarlo y derribarlo… Porque no existe mejor método para la amnésia del rey y porque los tiempos de la Bella Durmiente y Blanca Nieves se acabaron: Las princesas pueden ser aguerridas y con el fuego en el alma, pueden luchar por quiénes aman, son capaces de lograrlo todo, de brillar incluso cubiertas de barro, de estar llenas de locura y hasta de perversión, de no seguir las leyes de la sociedad, de ver más allá del físico y las credenciales, de no temer sangrar y de curar heridas, de ser madres sin haber concebido siquiera. Las princesas también pueden aventarse al ruedo, aventurarse teniendo un futuro incierto, hacer el ridículo, romper lo establecido, ser llamadas locas y pervertidas y sentirse orgullosas de ello, comer con los dedos y embarrarse toda, ir contracorriente, son capaces de arriesgarse y no arrepentirse por ello.
Me contaría la historia a mí misma, si, para ver las adversidades cómo simples contratiempos, giros de la trama que hacen que el cuento valga la pena. Si todo fuera fácil, nada valdría la pena realmente. Y ese rey…… Ése adorado rey, lo vale todo.