El pozo, mis demonios y yo.
Hace muchos ayeres, cuándo existía el “Zemm”, mi grupo de amigos de pa preparatoria, me dijeron algo que no puedo evitar recordar de vez en vez:
“Tú sacas a gente del pozo todos los días, no dejas que se hundan. Pero nadie puede sacarte a tí, ninguno de nosotros (Los Zemm) puede porque tú no te dejas ayudar.”
“¿Porque te incomoda que te quieran consentir? Te da pena hasta que te ofrezcan agua.”
¿Quién diría que alguien que es tan risueña como tú, lo pase tan mal.?”
Aclaro, este no es un post Emo ni con ganas de autoflagerlarme (y si así lo fuera, muy mi blog ¿no?). Simplemente me pongo a cavilar un tanto, estos días han sido muy estresantes y realmente quisiera desahogarme pero no encuentro el modo, y a veces escribir me ayuda.
Desde que era pequeñita, me educaron para desconfiar, para no pedir ayuda. Claro, hubiese sido mejor para mi psiquis que fuera con afán de que yo me superara y tal. Crecí con los cánones del “No puedes, no sabes, no entiendes y las personas son malas, jamás confíes”. Tampoco es que hubiese muchas personas a las que pudiese darles el título de “amigo”, optaba por vivir en los libros dónde veía que aunque el mundo estuviese en tinieblas, no toda la gente era mala…. Siempre quise creer en eso. Aún lo creo.
Es sumamente difícil para mí, ya sea por orgullo, por no querer incomodar, por muchas cosas…. pedir ayuda. Ha sido siempre un gran problema para mí. Nunca me ha gustado ser una carga, ni causar molestias a las personas que aprecio. Suelo pasar muchos momentos duros sola, es tendencia mía el callarme, ponerme la máscara con la sonrisa y montar una buena actuación para que nadie dude, para que no se preocupen por tonterías mías, que sé que seguramente no entenderían o les parezca una locura incomprensible.
Mis demonios internos revolotean sin cesar, se acuartelan en mi corazón y se encargan de dejarlo todo patas pa’ arriba, sacan a colación temores, preocupaciones, constantes errores y sobretodo, el dolor y miedo. Dolor por las traiciones, miedo a no saber que hacer. Ahogo en mi garganta gritos de ayuda que se apilan en mi corazón, muchos pensamientos zumban en mi interior.
“No seas débil”
“Sal sola de este pozo”
“Si no duele, no sirve de nada”
Hay veces que quisiera no sentir, las cosas serían más fáciles sin esta revoltura de sensaciones y emociones, tanto más fácil y no dolería tanto esta soledad a la que ya estoy acostumbrada y no sé por qué carajos me he vuelto vulnerable.
Pero cómo dice una amiga: Hay que joderse.
No me queda otra más que apechugar y comenzar a escalar el pozo. De nadie depende más que de mí, el poder ver la luz.
Febrero 6th, 2010 at 11:44 pm
yo te tiro una cuerdita si? si? T_T los pozos son malos