Me siento extraña, me desconozco a mí misma. Es parte del cambio, lo sé, Janen suele decírmelo de vez en vez: “El conocimiento te cambia”.
Tengo miedo ¿para qué negarlo? Miedo de que sea un sueño, que en cualquier momento despierte y esto no sea más que una patética broma de mi mente, cómo muchas veces lo fue en el pasado.
Me ofreces tanto… no, miento… me lo ofreces todo…… Es mucho más de lo que he llegado a soñar. Sé que lo decía en broma, en juegos, pidiendo un hombre de ensueño…. Y ahora apareces tú nuevamente, encarnando aquella búsqueda, aquél anhelo, diciéndote mío y amándome sin importar más.
Yo, aún siento que no me merezco tanto… Sé que hablas en serio, sé que en verdad me amas. Me da tanto miedo esta felicidad que me invade, el sentirme tan amada es algo que no creí posible nunca. Que tú, Les y Janen me procuren, que sean cariñosos conmigo es tan inquietante porque no recuerdo la última vez que estuve así, rodeada de tanto amor.
Me haces pensar que la felicidad no es algo inalcanzable. ¡Ser feliz no tiene que ser doloroso! Cada día que pasa, voy perdiendo parte de esos cánones autoimpuestos dónde yo no era nada ni merecía aspirar a algo.
¿Qué me haces, amor, que borras el dolor y las cicatrices que creía eternas? ¿Qué me haces, Daniel, para que me atreva a soñar con el más bello escenario: un futuro a tu lado?