Nombre: Megumi Amano
Significado del nombre:
Edad:6 años
País: ??
Fecha de llegada: Junio 2008
Molde: Obitsu muffin/momo
Peluca: Blanca, de improviso
Color de ojos: Azul claro
Significado del nombre: Megumi= Colmada por la divinidad ||Amano = “campo del cielo”.
Maquillaje: Por Viruta
Ropita y zapatos: De parte de mi Viru-chan :3
Historia:
La vida de Megu es un tanto compleja, no porque sea ella tan pequeña, sino porque se desarrolla en otro lugar, en varios mundos que los humanos no conocemos. Megumi es el resultado de un amor entre un ángel y un demonio. La madre de Megumi, Midori, era un ángel inexperto cuándo fue enviada a la Tierra a aprender todo lo posible sobre ese mundo y los seres que la habitan. Un día, se encontró con otro ángel, sin embargo, éste no tenía alas. Su nombre era Baal, y tenía bastante tiempo observando la Tierra y puso enseguida sus ojos en Midori, pues era un ángel con una luz muy peculiar y a encontrarse sus miradas, le sonrió carismáticamente. Se encontraron muchas veces más, él empezó a cortejarla a sabiendas de que ella era un ángel novato y sin experiecia por lo que Midori se enamoró de él perdidamente, perdiendo sus alas en el momento en el que se dió cuenta de ese sentimiento. Se unieron en la Tierra, dónde pronto Midori empezó a conocer a más y más personas hasta tener un amplio círculo de amigos cosa que él extrañamente no tenía y parecía molestarle un poco, pronto ella quedó embarazada. Cuándo nació Megu, Baal tomó a la recién nacida y se la llevó en cuánto Midori descansaba de un doloroso y trabajoso parto. Ella los buscó por muchos días, hasta que encontró a Baal justo en el mismo lugar en el que se conocieron. Él la miró de forma fría, totalmente distinto y con una cínica sonrisa en los labios. En su corazón, ella supo que algo andaba mal, muy mal.
-Te estaba esperando- La saludó calmadamente
-”¿Dónde está Megumi?- le preguntó, con lágrimas en los ojos- ¿Por qué te la llevaste?
-Porque es mi hija- sonrió- y tiene que estar conmigo y dónde pertenecemos: con los de nuestra clase
-¿Los de tu clase?- Comenzó a desesperarse- ¡Devuelveme a mi hija!
-Querida- Dijo sin moverse de su sitio- Yo soy Baal, El Gran Duque del Infierno. Hace siglos que había esperado por un ángel cómo tú, que tuviera tanta luz y estuviera indefensa. Mi deber era tomarlo todo de tí, y así lo he hecho; he podido tener acceso a los humanos gracias a tí, y seguramente con Megumi, podremos apoderarnos totalmente de ellos, porque, ¿Sabes? Ella tiene mi fuerza, siendo en gran parte, humana y eso es una gran ventaja.
-¡Devuelvemela!- Lloró, le dolía demasiado el corazón tanto engaño, pero le lastimaba aún más el saber que su hija sería víctima de tanto- ¡Devuelveme a mi hija o te juro por Dios que..!
-¿Por Dios?- Baal rió sarcásticamente- Querida, dudo mucho que luego de desobedecerle, te ayude. No podrás estar con la niña nunca más….. a menos que….
-¡¿A menos qué?!
Una mueca perversa se dibujó en su rostro- A menos de que te conviertas en una de nosotros… puedes empezar por causar el caos en las vidas de aquellos humanos a los que amas….
Las lágrimas amenazaban con salir nuevamente, pero apretó los puños, sabía que había una única manera. -Si lo hago… ¿Podré estar con mi hija?
-Así es- Asintió seriamente- Es la única manera en que puedas entrar al infierno y estar con ella… Si así lo deseas, claro…
Midori aceptó y muy a su pesar, comenzó a herir y traicionar a todos los que la rodeaban en este mundo, alejandolos y sembrando en ellos sentimientos de rencor. Sólo haciendo esto, se convirtió en candidata digna de entrar a los infiernos.
No fue fácil criar a Megumi en un lugar lleno de violencia, traiciones, mentiras y maldad. Ella misma tenía que aparentar estar de acuerdo con ello frente a todos los demonios que la vigilaban, sin embargo, los pocos momentos que pasaban a solas, le mostraba a Megu un amor incondicional. Hasta que cumplió 6 años y Baal decidió que era hora de comenzar a entrenar a la pequeña para que “se formara” dentro de las costumbres del gremio. Midori no podía permitir eso, sabía que si la niña llegaba a ser consumida por el odio y la maldad, nunca la recuperaría. Esa misma noche, tomó a su hija en brazos y abandonó el infierno, los días que pasó allí no fueron en vano: Aprendió cómo ocultar su presencia y a viajar a través de “La espiral” de la linea temporal, es decir, saltar de un lado a otro a través del tiempo.
Fue una tarde que Kyouya y yo salimos a pasear a para distraernos de extrañar tanto a Rin, que descubri a Midori, con su pequeñita dormida en su regazo, estaba exhausta y temía que la encontraran y se llevaran a Megumi de vuelta al infierno, tanto que no había comido en varios días. Le ofrecimos comida y techo durante esa noche y en cuánto Megumi cayó dormida, nos pidió que la cuidaramos, que algún día regresaria, al menos hasta que el peligro pasara, deseaba que su hija viviera en el mundo de los humanos siendo feliz Megu no lloró al día siguiente al darse cuenta de que su madre no estaba, simplemente dijo “¿Me cuidarás hasta que mamá vuelva?”
Así que, por tiempo indefinido, tengo a esta pequeña niña conmigo para ayudarla a crecer felizmente.